Y qué sé yo


Era un otoño hasta diciembre, eran las frías citas con fantasmas, esas caminatas solitarias sin principio ni final; como gotas de lluvia eran mis ilusiones, como globos entre púas, como trazos en la arena, en la playa…

Y fue en invierno y primavera que el destino para mí cambiaba, era el soplo de tu mirada. Esa tranquilidad en mi alma, que con tus palabras dabas. Eran vacíos por las mañanas, que llenabas con tu llegada. Era el mes promesa, era el mes de vida, era el adiós a mi cara larga…

Aún sin siquiera saber lo que está oculto por la confusión, el smoke del miedo y qué sé yo, del mundo del día de hoy; sólo una oportunidad le pido a mi corazón, que si llora no será de dolor, y si vienen penas también habrá una lección.

Y yo, que estoy dispuesta a luchar otra vez, contra el odio y el rencor de algún desamor, miro al cielo y digo por qué no, si todo es tan hermoso por el amor. Yo quiero una mañana y un atardecer con adornos de esperanza…

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