Hasta pronto Doc


No te preocupes, ya más adelante me devolverás el favor… me dijo mi Doc. No sabía qué hacer ni cómo agradecerle  y mucho menos decirle tal fecha te devolveré todos los favores que me haz hecho.  La verdad es que debí terminar Medicina y siendo colegas le podría ayudar en lo que  estuviera a mi alcance, pero no, dejé Medicina siguiendo los verdaderos deseos de mi ello. Ahora estudio Ciencias de la Comunicación, cuando le conté que me cambiaba de carrera sentí la misma sensación que cuando se lo contaba por primera vez a unos amigos del colegio. Antes de esa declaración sentí que de pronto él reaccionaría como el resto de amigos ya profesionales, diciéndome que estaba cometiendo un error, que lo que escogiera comparado con Medicina no me iba a dar la estabilidad que iba conseguir como  Médico cirujano;  sin embargo,  fue todo lo contrario, en un impulso su reacción a mis novedades fueron frases de apoyo, es más, citó situaciones que un Doctor vive y que no son nada agradables, me dijo las desventajas que me hicieron sentir como si hubiera despertado antes de la peor parte de un terrible sueño, obviamente nadie con sus cuatro sentidos en estado consciente consideraría Medicina como una mala opción. Eran evidentes sus intenciones por reanimarme y hacerme sentir bien, y preferí agrandar las desventajas en la balanza y no sentirme tan mal con mi dicisión.

Con el pasar de mi vida me doy cuenta que hay más gente a mi alrededor que siente mi estado anímico y aunque yo crea que nadie se da cuenta, ellos ya están pensando en cómo resolverlos. Hace como un año estaba metida en tantas cosas, de hecho  mis responsabilidades aumentaban en el aspecto académico, habían muchas cosas nuevas que no sabía manejar, pensé que mi carrera actual era sencilla y no, ahora doy fe que no,  en lo académico estudies lo que estudies mucho esfuerzo es demandado. Eran tiempos de  muchas actividades en la parroquia, sentía que éramos pocos los que tratábamos de empujar el velero y que muchos estaban encima, era una situación difícil, tan difícil y complicada que llegué a tener dolores fuertes de cabeza muy seguido. “Ay que asada”, me decían muchos sin saber qué es lo que pasaba, de hecho la preocupación y el stréss le cambia la cara a uno, pero por ahi habían secuelas de otro asunto de hace  un montón de años, sin embargo, esa mezcla de sentimientos, emociones en mi rostro le dieron pie a mi Doc para hablarme un poco. De  su boca solo salían frases precisas, rayos, quién le contó más de lo que debía saber, me decía a mí misma, me daba las palabras exactas para lo que yo sentía, me sentí tan comprendida, mili no estás sola en esto, ya antes alguien ha pasado por lo mismo que tú y aún vive para contarlo, me decía. Era inevitable no sentirme bien, ya si para el domingo tenía que conseguir solucionar un par de asuntos no me importaba, y aunque no era tanto así  no dejaba que eso me malograra la tarde, noche o lo que quedaba del día.

Otro día reflexionando los consejos y frases reanimadoras de mi Doc, me puse a pensar en si había algo que lo tuviera triste, me parecía que no, él siempre estaba sonriente, cómo hacía para estar feliz, acaso todo andaba bien en él, qué suerte la de él que no pasa cosas tristes o muy fuertes que puedan sumergir a alguien en el sofá de una habitación oscura, con una mano en la cabeza, con baladas de fondo, y quien sabe un poco de licor y un cigarrillo encendido. Sinceramente lo admiro.

Lo conozco desde que empecé la secundaria. En la comunidad parroquial de esos tiempos él lideraba junto a otra chica el grupo juvenil al que asistía, me encantaba el ambiente de la noche, yo de hecho asistía  en las mañanas pero no era tan seguido.  Recuerdo que ese verano salí de paseo con todo ese grupo que años más tarde iba a considerar como mis amigos. Pasaban los domingos y mi Doc seguía a la cabeza, también ayudaba durante la misa como acólito. No era raro verlo cargando el anda en una de las procesiones, en Semana Santa, Navidad,  y demás fiestas eclesiásticas.

Mi Doc es preciso para docente, es  un ejemplo de persona, se dice que también ha hecho de las suyas, pero quién no. Es todo un ejemplo, buen alumno, buen Doc, buen amigo, bueno colega, y creo que su familia y pareja no negaría que también es buen hijo, buen hermano y buen enamorado.

Ahora que lo pienso de nuevo, es imposible que no atravieze cosas duras, todos lo hacen  y es parte del aprender. Me doy cuenta que mi Doc es muy inteligente, tan inteligente que no dejaría que su tristeza empañe cada nuevo día, porque un nuevo día promete muchas cosas y depende de uno cómo terminarlo y hacerlo fructífero. Mi Doc es admirable, mi Doc es mi amigo.

Nos vemos pronto Doc!

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