Resistencia Sensual

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Era de noche cuando regresaba del trabajo, y a pesar de que no era tan tarde  todo era silencio. El cielo estaba despejado y la luna brillaba con una intensidad impresionante. La luna estaba alegre; la noche, hermosa; yo, meditabunda; y la calle, silenciosa.

Todo estaba tranquilo hasta que…”Ya basta!”, se escuchó al otro lado de la calle.  Se rompió el silencio. Los perros empezaron a ladrar, y entre los ladridos se distinguía los de chucuito, el perro de mi vecina. Me iba acercando y ya se escuchaban risas. Seguramente era alguno de mis vecinos conversando con su pareja. Seguí caminando, miraba al suelo y me preguntaba si ya faltaba poco para reír y llorar a causa de un chico como el de mis sueños. Pronto… ya pronto.

Ya estaba en la puerta de mi casa cuando levanté la mirada para dar el último vistazo a la calle y a la luna, y los vi, eran mis dos vecinitos, él la tapaba con su gran humanidad, de ella solo se veía su cabecita, ya que estaba para el lado de la pared; sus risas le daban vida a la noche y hacían de la luna un gran reflector. Se veían tan lindos. Buscaba mis llaves y ya de pronto todo era silencio, me apresuré en entrar, la noche ya era para dos y no quería incomodar. Al cerrar la puerta alcancé a ver un poquito más de lo poco que había visto hasta ese momento. Él la tenía de las manos, seguro estaban a punto de besarse o algo parecido, no alcancé a ver más, su cuerpo voluminoso no me lo permitía.

Entré a mi cuarto que da para la calle, y aún escuchaba algunas risas. Tomé el teléfono y llamé a mi mamá, caminaba por mi cuarto mientras conversaba con ella, me acerqué a la ventana y vi que estaban forcejeando, me asusté y le dije a mi mamá que la llamaría después. Desde la ventana ya podía observarlos mejor. Ella reflejaba timidéz, quizás él intentaba aprovecharse de ella, quizás inocencia, quizás timidez. Esperaba una señal más clara para llamar a alguien y socorrerla. Mientras esperaba esa señal seguía pegada a la ventana, era  como  ver una de mis series coreanas. Él parecía intentar besarla, ella lo esquivaba. Luego, ella se molestaba y después se reían. Allí él iba de nuevo, era evidente que estaban jugando, hasta donde sabía eran y son amigos, es una relación muy extraña. A pesar de ello, noté algo en ella que me decía que  no era un juego compartido. Ella se intimidaba demasiado, era como si él disfrutara verla así… ella se notaba algo incómoda, se preguntaría, quizás, por qué no puede hacer lo que él hace con ella, por qué ella no se atreve a intimidarlo como él lo hace. No la imagino jugando de esa manera, ella siempre mostró la imagen de ser tranquila, avergonzada, prejuiciosa, tímida e inocente.

Sonó el teléfono, era mi mamá. Ya era tarde, luego de hablarle me fui a descansar. 

Recuerdo, que hace muchos años, cuando todos estábamos en algún grado de primaria, mi hermanito la iba a buscar para jugar. Una tarde me pidió que le haga aviones de papel, él era muy torpe con las manos, así que se los hice por un par de dulces que explotaban en la boca, me encantaba. Imaginé que los aviones de papel eran para que juegue con sus amigos en el recreo, pero no.  A la mañana siguiente reconocí mis aviones de papel regados en el jardín de ella, mi hermanito se había dado el trabajo de pintarlos y dibujarles muchos corazoncitos. fue realmente tierno. Ella nunca llegó a saber quién era el dueño de esos sentimientos, que habían sido enviados  en mis avioncitos de papel; y es que era lógico, nadie se pronunció por que lo que fue hecho con buenas intenciones para ella le  había traído muchos problemas. Ya no la dejaban salir seguido.  

Bueno, ya ha pasado mucho tiempo, eso era cuando éramos todos unos niños. Ahora último cambié de trabajo. Llego tarde y rara vez los encuentro despidiéndose.

Pero díganme si no es irónica la vida después de lo que les voy a contar. Hace poco enfermé y no fui a trabajar. Allí estaba yo, en mi cama viendo las noticias cuando empiezo a escuchar risas, me asomé y ella estaba sonriente. Ambos se veían contentos, él se veía algo quieto, no se movía mucho, parecía perdido en ella. Ella solo reía  y cuando intentaba acercarse, él perdía movilidad y perdía seguridad. Se le fue la seducción, se le fue la seguridad. Qué sucedió?. 

Allí estaba ella, una chica antes tímida. Él la formó,  la creó, le enseñó a intimidar y a seducir. Aprendió del maestro y lo dejó atrás. Dicen que es muy coqueta, dicen que  le gusta jugar. Su inocencia se esfumó.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. ser coqueto… Y luego ser superado… Si lo eh visto… Mas de una ves, en mas d un caso… Y en todos los casos eh visto la extincion de la pureza humana… Muchos chicos y muchas chicas…aveces hasta luego observar una cadena, cada dia mas desaparecen mas personas buenas en esas cadenas…y donde ievara todo esto???..cada dia veo mas destruccion y amistades q se corrompen… Miro de lejos y aveces creo q nunca mas volvere a tomar las manos d alguien mas…

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