Salidas del buen prospecto


Llamé a su casa, el reloj marcaba las doce del mediodía, a esta hora Camile debería estar regresando de sus clases pero, ese día mi llamada la despertó, me contó que la noche anterior había salido con Santiago, un viejo amigo de la academia de natación que vive cerca de su casa. Camile es para la mamá de Santiago la chica ideal para su hijo, ella daría lo que fuese por ver su sueño realizar y tenerla como nuera. Santiago siempre nos contaba que cada vez que salía de su casa para ver a alguna otra chica su mamá y hermana emitían desde alguna parte de su casa sus quejas, sin embargo, cuando se trataba de Camile invocaban a cupido esperando que sus flechas den inicio a un nuevo romance en ese dulce encuentro y lo alentaban como si fuese un guerrero en busca de quien sería su conquista más preciada. Camile siempre proyectaba una imagen de señorita de casa, muy tranquila y muy pegada a las reglas, a veces era tradicional y otras, innovadora, Camile tenía algo que despertaba ternura hasta admiración. Para Camile, Santiago es un amigo ideal, era una de sus pocas amistades en la que cupido no había interferido, ella sentía que podía confiar en él, que podían salir los dos solos, que podía darle un abrazo sin que se malinterpretara nada, ella sentía la protección de un hermano y de la misma manera Camile quería a Santiago.
Conversamos largo rato, ella se había olvidado que teníamos una fiesta en casa de Mario, un amigo del colegio, yo tenía todo listo para la noche y solo me quedaba esperar la llamada de Camile en la que me avisaría que ya estaba en la puerta de mi casa junto con Marita. Esa noche la pasamos estupendo, conocimos a los hermanos de Mario, a Camile le simpatizó su hermano Rodrigo, le cautivó su gran porte y la seguridad que le hacía sentir al estar cerca de él, las coincidencias de sus vidas, lo común de los dos la ponían en “jaque”. Esa noche nos encontramos con la mejor oferta de Mario para cuando Camile necesitaba la compañía de un hombre y el apoyo del mismo para salir de una fuerte desilusión,Tiago era a quien Mario había asignado la gran tarea de consolar a Camile, sin embargo, Camile no vio en Tiago las cualidades suficientes para cumplir dicha tarea. Él pasó la noche buscando la manera de llamar su atención, quizás fue por el alcohol, quizás por su timidéz que sólo atinó a jalarle la trenza más de una vez, fue lo más ridículo que he podido apreciar en toda mi existencia, Tiago solo tenía que comportarse como una persona madura, sin embargo, una vez más, su naturaleza de hombre lo hizo quedar mal, hasta los animales machos dan mejores cortejos a sus hembras. Habían sido muchas las veces que Camile nos había despertado en las madrugadas con su voz entrecortada, recuerdo que la primera de esas llamadas eran en honor a Lud, ella lo había terminado porque sentía que lo amaba demasiado, no se imaginaba cuánto podía sufrir si algún día esa relación se terminaba, por eso Camile lo terminó, por miedo a sufrir lo terminó. Pasó un tiempo y regresaron las típicas llamadas de madrugada, esta vez en honor a Ulises, él la había dejado, su orgullo la hizo levantar la cabeza y fingir que no había sucedido nada importante en su vida que el adiós de una pareja, uno más en su vida, el sol la admiraba pero, la luna la compadecía, la luna y yo la compadecíamos, víctima de su orgullo que al final se doblegó, después de todo ella lo superó; ahora sus llamadas son por Natán, es su mejor amigo, de él solo me contó que se paran molestando y se llevan muy bien, ella afirma que solo lo ve como amigo, sin embargo, le afecta mucho todo lo que le sucede, yo creo que hay algo que ella no quiere aceptar, el brillo de sus ojos me lo dice, aunque a decir verdad sus ojos paran brillando. Esa noche yo quería que trate de conocer a uno de los amigos de Mario, uno de ellos era Esteban, pensé que Camile estaba interesada en él, deseaba que se quitara la barrera y se atreviera a mantener una larga conversación con Esteban, pese a mi insistencia ella no aceptó, mientras Tiago solo conseguía fastidiarla jalándole la trenza, Fabrizio fue más abesado, se atrevió a invitarnos a una próxima reunión pero, lo rechazamos, Camile estaba pendiente de Rodrigo, pero éste era el hermano de Mario y yo estaba en esos instantes en los sueños de mi enamorado.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. mARITA dice:

    JAJAJAJAJJAA!!!… quien t jalo la trenza Mili???? jajajajaja … pucha t pasas!! ..como escribes estas cosas …pero me encanto!! ..es todo un entreverado..pero me dio risa!!😀

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