Feliz… por todo


Debo agradecer a Dios por escuchar mis plegarias, supliqué poder empezar bien las clases y no ser muy esquiva como lo había sido hasta hace poco, ahora solo quiero hacer las cosas bien y no escuchar en unas semanas que me cierro o me aislo… creo que “YO” no soy así. Hasta el momento todo va bien, me encanta, creo que la gente con la que estudio no tienen cosas triviales para decir, eso los hace más interesantes aún.

En mi segundo día de clases me alegra haber conocido a un chico que también participa como catequista en una parroquia y va a publicidad pero, más me sorprendió que ya sean tres los chicos cercanos que tengo en la universidad y en mi ciclo que hayan dejado de estudiar una carrera de la rama de salud. Conversamos de nuestras funciones y de las actividades de nuestras parroquias, me sorprendió tanto que dijera que en su parroquia preparaban la monición, yo soy la monitora del grupo Bendita Luz  de mi parroquia y no hacemos eso, ya pensaba en proponerlo al coordinador de grupo pero,  había un gran detalle que se puso en evidencia minutos después de empezar ese tema: nuestras iglesias son de diferentes congregaciones, su iglesia pertenece a la Mercedaria y la mía, a la Diocesana; y allí radicaban las diferencias. Es agradable tener puntos de vistas similares -así nadie contradice- aunque me encanta discutir… pero, no de Dios, los que no creen que observen, total!  se la están perdiendo… tanto amor, alegría, felicidad, paz, sacrificios y se siente tan pero tan bien… es que Dios es lo máximo!.

 Me he dado cuenta que ya no soy tímida, bueno no como antes, quizás este grupo es más afín a mi personalidad y eso me agrada, debe ser por eso que estoy más suelta. A pesar de todo esto extraño mucho a mis amigos de mi primer salón… ahora estoy chateando con uno de ellos, es un mongolito-jaja- acabo de cambiar su nombre por “monsecito” y no se ha dado cuenta y se estaba alucinando con lo primero -juju- me encanta tener amistades sinceras, los quiero mucho, me siento bien conversando con mis amigos  y saber que ellos están pendientes de mí y yo de ellos… esta mañana llamó una amiga llorando, Dios sabe que no puedo hacer mucho por ella… está en sus manos. Hay ocasiones que uno se siente impotente por no poder hacer siquiera algo significativo… y solo queda consolar.

Estoy contenta, a pesar de todo tengo muchas razones para sonreir. Digo a pesar de todo porque hace poco a alguien se le ocurrió remover mis sentimientos guardados en el baúl de mis recuerdos del corazón, es muy complicado… de pronto pienso que siento “algo” nuevamente y, me da miedo, sé que lo que ha hecho esta persona no habla bien de él pero, asi de terco es el corazón pero, también es fuerte la razón.

Tengo tanto por apostar y mucho que arriesgar,  me encanta la armonía con mis amigos que sería incapaz de arruinar nuestra amistad y debo admitir que aún sigo siendo miedosa en lo sentimiental.

Amor… que bello es el amor!! Doy gracias  al más grande de mis amores!!.

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